Detrás de tu Smartphone hay historias de maltrato y muerte

¿Alguna vez te has preguntado de dónde y cómo es que llegó tu Smartphone a tus manos?

iPhone de Apple ha sido duramente cuestionada durante varios años por sus “precarias” condiciones de trabajo de los empleados que se dedican a ensamblar el teléfono y repartirlo a todo el mundo.

Decir que cuando compras un iPhone estás favoreciendo la explotación laboral, ya es toda una relación que se hace por costumbre y tal vez sea real.

Foxconn es la empresa, de origen chino, encargada de ensamblar cada teléfono inteligente de Apple. Fue hace más de 7 años cuando se hizo famosa por las condiciones difíciles en las que se encontraban sus empleados.

Jornadas diarias de doce horas, acusaciones a los empleados, gran obsesión por el control y una gran tasa de suicidios, son algunos de los señalamientos que se le han hecho a la compañía.

¿Pero es verdad todo eso? Para saber la verdad Brian Merchant, reportero de The Guardian, realizó una investigación encubierto en Shenzhen, China, sede de la compañía.

En su artículo Brian Merchant asegura que en el lugar no hay presencia de niños, como se hacía una de las acusaciones, tampoco existen pésimas medidas de seguridad como se aseguraba. Sin embargo, lo que sí existe es un ambiente serio y muerto.

Merchant asegura que en Foxconn nadie sonríe, nadie bromea y todos los pasos parecen estar estructurados milimétricamente. “Es como si los trabajadores no tuvieran alma”, indica.

Foxconn se hizo famosa en 2010, cuando muchos de sus trabajadores comenzaron a suicidarse de forma extraña. Según la declaración oficial, ese año hubo 18 intentos de suicidio y 14 muertes confirmadas.

“No ha habido ninguna mejora desde que los medios hicieron eco del problema. Foxconn no sería la misma sin gente suicidándose. Cada año hay más casos, pero se toma como algo normal”, aseguró a Merchant, Xu un extrabajador de Foxconn.

Según la investigación, en 2012 cerca de 150 trabajadores se reunieron en el tejado más alto del edificio y amenazaron con saltar en lo que parecía un suicidio masivo sin precedentes. Para que esto no ocurriera, la empresa prometió mejorar sus condiciones laborales, pero fue apenas en 2016 cuando un grupo más reducido volvió a llevar a cabo esta amenaza, demostrando que la situación continuaba.

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